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16dic/10Off

Chocolate fiscal, bienvenido.

¿Qué es más importante, el número de iniciativas emprendedoras o la calidad de los proyectos?  ¿Cuáles son las claves del éxito de una startup? ¿Con qué dificultades se encuentran los emprendedores a la hora de buscar financiación? Éstas son algunas de las cuestiones sobre las que recientemente se ha reflexionado desde blogs como el de Javier Martín, Carlos Blanco o Fuprisa, y a las que quiero añadir una más:  la noticia sobre los beneficios fiscales para los business angels en Navarra.

El incentivo supone una deducción del 20% de la inversión con un máximo de 4000€. Es decir, que lo máximo que se arriesga es un 80% de la inversión en caso de pérdida, en vez del total. Un inversor que invierte 20.000€ en una startup, estaría solamente arriesgando 16.000€. Me pregunto si esta medida servirá para promocionar realmente la inversión, teniendo en cuenta que la inversión media de un business angel es de unos 20.000€ en Europa, según fuentes de la EBAN. Sospecho que para lo que realmente servirá esta iniciativa es para que más de uno que no tenía pensado invertir, comience a ver esta posibilidad como una alternativa fiscalmente favorable.

Este tipo de medidas enlaza con una política para fomentar el número de iniciativas empresariales. Promoviendo los pequeños incentivos fiscales a la inversión (siendo honestos, una desgravación de 4.000€ para un business angel que invierte 500.000€ en una operación suena a risa) se despierta la curiosidad de pequeños inversores financieros, no business angels, que acaban invirtiendo en más proyectos que antes, con lo que se promueve el número de nuevos emprendedores. Por desgracia, y por estadística, el 50% de las inversiones se perderán totalmente, con lo que se logrará que haya un 50% de nuevos inversores que perderán su inversión y, posiblemente, no volverán a invertir en una startup, a no ser que se unan a un grupo real de inversores  como las Redes de Business Angels o utilicen una plataforma como Ready4Ventures y las academias de inversión como las proporcionadas por ReadyForEquity!TM.

La medida no es más que un modo cortoplacista de promover la financiación privada de proyectos, cuando el problema real de una startup y sus emprendedores no es la necesidad de dinero, sino el apoyo, el conocimiento, los contactos, la capacidad comercial… un compendio de necesidades que suelen suplir dinero. Aun así, este tipo de políticas fomenta el volumen de proyectos, y pese a que un porcentaje elevado no acabará creciendo según lo previsto y el 50% posiblemente cierre durante el segundo año de operaciones, es el pequeño porcentaje de éxitos el que acaba por difundirse y motivar a nuevos emprendedores a seguir sus pasos, y a los inversores a analizar mejor las operaciones de inversión y a acompañar a los emprendedores en el éxito de su empresa. Así que, bienvenido sea el chocolate fiscal,  las políticas de creación de nuevas startups, y la conversión de inversores financieros en business angels, las redes de business angels, las academias de inversión y las plataformas como Ready4Ventures para fomentar la iniciativa emprendedora y el éxito del mayor número de proyectos, salvando las dificultades de los emprendedores.